CULTURA, NACIONALISMO Y GEOPOLÍTICA: ELEMENTOS PARA ENTENDER EL CONFLICTO DE ORIENTE MEDIO
CULTURA, NACIONALISMO Y GEOPOLÍTICA.
ELEMENTOS PARA ENTENDER EL CONFLICTO DE ORIENTE MEDIO
José Luis Cadena Montenegro[1]
El estudio sobre el origen y evolución de los movimientos nacionalistas, multinacionales y regionalistas es complejo y difícil porque en general, se oculta la información, o no existe por ser un tema, intencionalmente o no, ignorado, a pesar de ser evidente que los conflictos intra y entre-estados, amenazan por igual la paz y la seguridad internacional. La evolución, generalmente está relacionada con la pobreza, el subdesarrollo y la decadencia cultural.
RESUMEN
Se destacan algunos de los elementos culturales que intervienen como causas de los modernos conflictos y que están relacionados con la intolerancia frente a la diversidad cultural. La etnia, la religión y las familias lingüísticas, son temas de interés para los científicos sociales que intentan prevenir y desactivar conflictos que generan muerte y desolación. Los nacionalismos y regionalismos de finales del siglo XX y comienzos de XXI, amenazan con nuevas guerras si la Comunidad Internacional no interviene de manera racional en algunas zonas conflictivas en todos los continentes. El origen político de los conflictos tradicionalmente se ha relacionado con el irrespeto a las diferencias culturales y con los intereses geopolíticos por la escasez de recursos naturales en algunas zonas consideradas estratégicas.
El Conflicto Árabe-israelí es el peor ejemplo de la intolerancia frente a las culturas ancestrales y del aprovechamiento de la tecnología para la destrucción de una parte de la humanidad con el apoyo de algunas potencias militares y económicas. En un mundo global en el que la ciencia parece haber llegado al cenit, la violencia, la pobreza y la muerte, constituyen la primera página de los principales diarios internacionales. La humanidad parece no entender aún que el primer derecho ciudadano es la paz; tal vez esta sea la razón para que viejos conflictos, hoy tengan vigencia con la anuencia implícita de una inmensa mayoría que se cree civilizada.
Palabras claves: Diversidad cultural, nacionalismo y regionalismo, geografía cultural, geopolítica, terrorismo, Medio Oriente.
ABSTRACT
Some of the cultural elements that take part as causes of modern conflicts and are related with the intolerance towards the cultural diversity are underlined. The ethnicity, religion, and linguistic families are topics of interest for the social scientists who try to prevent and deactivate conflicts that generate death and desolation. The nationalism and regionalism from the late twentieth century and the early twenty-first century, threaten with new wars if the international community doesn’t take part in a rational way in some of the conflict areas all over the world. The political origin of the conflict has been traditionally linked with the disrespect of the cultural differences, and the geopolitical interest for the lack of natural resources in some areas considered as strategic.
The Arab-Israeli conflict is the worst example of the intolerance towards the ancient cultures and the use of technology to destroy a mankind’s part always with the support of some military and economic powers. In the global world in which science seems to have reached the zenith, the violence, poverty and death star the headlines of the most important international newspapers. Humanity seems not to understand that the first citizen’s “peace”. This might be the reason why old conflicts still have validity thanks to the implicit compliance of a huge majority of people who self-proclaim civilized.
Keywords: cultural diversity, nationalism and regionalism, cultural geography, geopolitics, terrorism, middle-east.
I- INTRODUCCIÓN
PRINCIPALES ELEMENTOS DE LA CULTURA Y LA CIVILIZACIÓN
Son muchos los elementos que concurren en la conformación de comunidades que con el paso del tiempo se transforman en sociedades que, a su vez, dan origen a lo que hoy conocemos como Estados-Nación. Por razones de espacio, dedicaré unos pocos párrafos a los elementos más comunes que tienen relación con nuestra cotidiana vida y que se constituyen en pilares de las relaciones societales. La cultura y el cambio cultural resultan de una retroalimentación acumulativa de las relaciones entre los estímulos ambientales, ideológicos, tecnológicos y las mismas relaciones sociales entre los individuos. La cultura es compartida total o parcialmente por una determinada sociedad, dependiendo del grupo de edades (niños, jóvenes o adultos mayores), procedencia socioeconómica (pobres y ricos) u otra circunstancia que se tuviere en cuenta como credos religiosos, práctica de valores, diversidad de lenguas y etnias, entre otros. Este es un tema del interés de los geógrafos, pues “la geografía cultural no sólo estudia los aspectos culturales del espacio sino también el espacio visto a través de los cristales de las diferentes culturas” (FERNÁNDEZ, 2004).
El antropólogo colombiano Juan Carlos García Hoyos en su libro De la coca a la cocaína. Una historia por contar, asegura que “teniendo en cuenta que el ambiente es una proposición de interacciones donde se fusiona la naturaleza y la manera en que el hombre interactúa con ella, el trabajo, como actividad, constituye una parte del modo particular en que el hombre occidental ha identificado su estructura cultural” (GARCÍA H., 2.007). Se refiere específicamente a los aborígenes amazónicos y a su percepción del trabajo como elemento de saberes tradicionales y simbólicos, confirmando lo relacionado con los estímulos ambientales.
La cultura implica un conjunto de normas e ideales que la gente conoce y pone en práctica diariamente y que generan un comportamiento específico; por lo tanto, se puede afirmar que la misma, es adaptativa; esto significa que el conocimiento es socialmente transmitido y deja como resultado un “estilo de vida” que capacita a cualquier ser humano para sobrevivir y reproducirse en un entorno particular. Se asegura también que la cultura se acopla a los diferentes valores de una determinada sociedad y que en un determinado momento, puede mantenerse estable o por el contrario, modificarse; ese cambio puede explicarse por factores de índole geográfica, por el conocimiento de nuevas tecnologías o por el cambio de los valores culturales. Consecuentemente, la cultura se mantiene o cambia debido a las innovaciones y a la misma difusión de nuevos patrones culturales. A continuación se presentan tres variables que están íntimamente relacionadas con la cultura: la etnia, la religión y la lingüística.
1- La etnia: especialistas en el tema argumentan que este término es sinónimo de raza; algunos no lo aceptan y señalan que presentado de esa manera, se convierte en discriminatorio. Se cree que el vocablo raza proviene del italiano razza o del árabe ras, que traducen, descendencia. Lo cierto es que la noción de raza, es científicamente ajena a cualquier intención política o moral, pues sólo se tiene en cuenta para la clasificación de los valores métricos y estadísticos que resultan de la observación de ciertos rasgos físicos en un conjunto de individuos seleccionados. La creciente ascendencia militar y económica de Europa en épocas de colonización, se tomaba como signo de que los europeos eran de una raza superior, especialmente cuando su llegada a muchas partes del mundo fue seguida por el precipitado descenso y aún la extinción de los pueblos indígenas. (ARNOLD, 2.000).
Desde el punto de vista antropológico, el término etnia se explica como un grupo de seres humanos que comparten ciertos parecidos anatómicos observables, que se complementan con las frecuencias de elementos transmitidos genéticamente. Estos caracteres tienen mayor incidencia en unos grupos que en otros, razón por la cual, el concepto de raza o etnia se manifiesta científicamente como un criterio estadístico. Esas son las razones por las cuales hoy se analiza la presencia de caucasoides o blancos (leucodermos), mongoloides o amarillos (xantodermos), negroides (melanodermos) y amerindios, que en su totalidad agrupan 27 etnias o grupos básicos de la división. Lo que se hace es clasificar a los individuos de acuerdo a su lugar de procedencia (Europa, Asia, África o América), color de la piel, forma del cabello (liso, crespo) y determinados prognatismos (proyección considerable de la mandíbula). Son tantas y tan variadas las taxonomías humanas que es materialmente imposible ordenar y clasificar a un determinado ser humano en un patrón “x”; por esa razón, la misma UNESCO aclaró: “lo entendido por raza o etnia se aplica a una realidad de carácter histórico, cultural, lingüístico y no a los componentes genéticos; y sobre estas premisas es aún imposible establecer una clasificación confiable”.
Estudios actuales suponen que la atención sobre la etnicidad como elemento de conflicto social depende, en gran parte, del fin de la Guerra Fría. De este modo el hecho étnico se convirtió en factor central dentro de movimientos minoritarios que ejercen una actitud violenta. De ahí la importancia de reforzar los lazos nacionales, regionales e internacionales porque la crisis de identidad es a todos los niveles, pero de aquí resulta la pregunta obligada ¿cómo ser a la vez grupal, nacional e internacional? (GONZÁLEZ J. y SÁNCHEZ R., 2.001).
2- La religión: el término procede del latín religo o religare que significa unir o atar. Pero, ¿qué se une? Los teólogos afirman que lo divino y lo humano en su parte espiritual. Se sabe que la religión es tan antigua como el ser humano y que se gestó en un politeísmo (tradiciones primitivas) hasta que con el paso del tiempo se decantó, dejando como resultado creencias monoteístas y no importando el lugar o la época, se fundaron religiones concretas y fortalecidas, cada una de ellas en variedades específicas. Es importante destacar que las más importantes religiones que hoy se profesan en el mundo entero son de origen asiático, por ejemplo, el cristianismo, el Budismo, el Islamismo y el judaísmo entre las más conocidas.
Existen dos tipos de definición de religión: la primera se apoya en el hecho que la religión cumple una función social con vastos sistemas simbólicos que procuran un sentido último a la vida individual y colectiva, proporcionando con ello, coherencia e integración entre la comunidad. Una segunda definición de religión se explica a través de lo absoluto y lo trascendente, entre lo sobre natural y misterioso, con lo sagrado. Esta sección de lo sagrado se explica como “el misterio tremendo y fascinante”. Su esencia es el misterio que produce estupor, lo impenetrable a la razón. Es por ello que la cuestión religiosa no puede reducirse al pensamiento racional, tanto filosófico como científico, llevándola a la esfera del sentimiento, de la experiencia del “Dios sensible al corazón” como decía Pascal. La cercanía de lo sagrado hace temblar, estremece, pero con el paso del tiempo, atrae y seduce; los terroristas religiosos que portan bombas y las hacen explotar en lugares públicos, están convencidos que entra más grande sea la tragedia, mayor será el premio a su acción reivindicativa (GONZÁLEZ J. y SÁNCHEZ R., 2.001).
Las religiones presentan diversa formas de clasificación a partir de las universales y las particulares. Lo más habitual es oír hablar de las religiones monoteístas representadas por los cristianos, judíos, musulmanes, y de las religiones impersonalistas como el hinduismo, budismo, jainismo, taoismo y el sintoismo que profesan más de 3.500 millones de personas en el mundo. Existe otro grupo grande de personas que practican religiones primitivas, especialmente en África, como el animismo y el fetichismo. Dentro de cada uno de estos grupos son posibles nuevas subdivisiones.
El cristianismo se diferencia del catolicismo romano, del protestantismo, de los ortodoxos y de las mismas iglesias independientes. También entre los musulmanes se encuentran subgrupos como los Sunnitas, Shiitas y Husitas. En el mundo actualmente se reconocen más de 2.140 millones de cristianos y dentro de ellos, un 60 por ciento pertenecen a la iglesia católica; un 30 por ciento son protestantes y los demás pertenecen a diversos credos religiosos como los ortodoxos rusos y griegos. En relación con los musulmanes, son unos 980 millones de creyentes. En Asia, los hinduistas superan los 1.100 millones, seguidos de los confusionistas y budistas. Por supuesto que estas cifras están sujetas a cambios año tras año. Se sabe por ejemplo que en Colombia en los últimos años, cinco millones de católicos han dejado de serlo y ahora comparten otros credos.
3- Las familias lingüísticas: el estudio de las lenguas o dialectos de un determinado lugar favorece la comprensión de una gran variedad de temas como la evolución lingüística, las migraciones y la situación económica, entre otras variables. Una clasificación tradicional, válida en términos generales con miras a establecer su distribución geográfica, es la que distingue entre familias ligüísticas y dentro de estas, la categorización de ramas, grupos y subgrupos. Es por eso que al estudiar la variable espacial, debe tenerse en cuenta, no sólo el punto de vista de la geografía, sino también el de la sociología, la etnología, la antropología y de otras disciplinas. Precisamente, es la geografía, la rama del saber que permite un análisis interdisciplinario con participación de infinidad de especialistas. La geografía lingüística debe identificar, analizar y sintetizar los aspectos más representativos de las diferentes lenguas o dialectos en relación con el fenómeno cultural global, es decir, característico de todo grupo humano.
El geógrafo considera una lengua o dialecto como un “sujeto” de índole cultural y para ello, debe estar formado académicamente con el fin de reconocer los rasgos personales, bienes culturales, libros, manuscritos, correspondencia, de tal manera que le permitan llegar a generalizaciones en una determinada población o región seleccionadas como objetos de estudio. Es importante que el geógrafo genere correlaciones espaciales de orden socio-histórico y económico, sin olvidar por supuesto, el marco físico y biogeográfico. La geografía de las familias lingüísticas reconoce la importancia y significado de esta variable como un elemento cultural conectado a los aspectos de índole social, político, económico y hasta ideológico, que ha logrado prolongarse en el tiempo y en un espacio físico determinado. En función de las familias de lenguas y escrituras del mundo se puede sustentar algunos argumentos como los siguientes:
1- Actualmente se reconoce que en el mundo existe una población total que supera los 6.600 millones de personas.
2- De este gran total de seres humanos, un 50 por ciento habla lenguas indoarias.
3- Un poco más de 1.100 millones de personas hablan lenguas germánicas como el inglés, alemán, holandés, escandinavo.
4- Más de 1.200 millones de personas hablan lenguas romances como el español, portugués, francés, italiano y rumano.
5- Más de 650 millones de personas se expresan en lenguas eslavas como el ruso, ucraniano, polaco, esloveno.
6- Unos 350 millones de personas indoeuropeas hablan lenguas como el iraní, armenio, griego, albanés y el balto.
Con base en esas estadísticas se ha logrado identificar varias familias como la indo-europea, la uralo-altaica, la semítica, la del sur-este asiático como unas de las más numerosas. En la primera de estas ramas se distingue la europea, conformada por las lenguas romances, derivadas del latín y las germánicas; otra rama está constituida por lenguas como la lituana, albanés, latín y en general las lenguas eslavas. Finalmente, la rama indo-irania o aria que se difundió principalmente en Irán y La India. En la familia uralo-altaica se incluyen lenguas como la manchú, mongola, y tungús. También pertenecen a este grupo, lenguas como la ugrofinesa, turca, magiar y la finesa. La familia semítica abarca la totalidad de las naciones árabes. La familia del sur-este asiático comprende la lengua china, caracterizada por ser monosilábica y por carecer de inflexiones gramaticales. Otras familias lingüísticas que se pueden mencionar son la malayo-polinésica, la bantú en África, la camítica, la dravídica en la India, entre las más habladas en el mundo.
II- IMPORTANCIA DE LA DIVERSIDAD CULTURAL
Esta variable humana puede ser estudiada desde diferentes puntos de vista y para nuestro caso se mencionarán dos referentes que son el folclor o tradición popular de un pueblo y la geografía cultural. El primer referente estudia y analiza las manifestaciones, tanto culturales materiales, como inmateriales de un pueblo o nación, las cuales se detectan en forma real en función de los saberes populares, las representaciones de las tradiciones, la forma de apreciar y valorar la tradición oral y escrita (el folclor literario, por ejemplo), la comprensión de la tradición monumental, las actividades del folclor musical y coreográfico. El folclor demosófico se observa en las viviendas autóctonas, utensillos domésticos especiales, artesanías, medicina empírica, culinaria o cocina tradicional, los festejos religiosos, representados en peregrinaciones y romerías, la práctica de festejos profanos, las ferias, los juegos de azar, la representación de mitos mayores y menores, el conocimiento de aspectos relacionados con las supersticiones, agüeros, oraciones, y uso de talismanes entre los más conocidos.
El folclor es una conjunción de elementos de lo que el pueblo cree, piensa, dice y hace. Este saber popular es diferente a los conocimientos científicos que se generan en universidades y centros de investigación. El saber de la gente se construye a partir de aplicaciones empíricas que el pueblo conoce y pone en práctica todos los días. En este sentido, el sociólogo francés A. Varagnac, manifiesta que “el folclor está constituido por creencias colectivas sin doctrinas y por prácticas sin teoría”. De manera sencilla podemos entonces afirmar que el folclor se entiende como una tradición oral, escrita, monumental, en donde la primera condición es contar una serie de cosas que se transmiten por medio de la palabra (del latín os, oris, que significa boca). La tradición escrita se conoce por medio de textos literarios, partituras musicales, petroglifos, cintas magnetofónicas, fotografías, grabados, discos, Cds. Dvds. y otros. La parte monumental es la que muestra obras físicas como templos, estatuas, cerámicas, artesanías en general, trajes, atributos y parafernalia, entre los más conocidos.
La geografía cultural, presenta una respuesta adecuada en razón al abordaje del estudio de la cultura de los diferentes grupos humanos, involucrando conceptos antropológicos aplicados a un lugar concreto. En esta línea de trabajo se han logrado conocer las propuestas de Carl Sauer, Friedrich Ratzel y Paul Vidal de la Blache, entre otros. Los temas que explican la diversidad cultural en geografía se relacionan con el desarrollo de la explotación humana del hábitat, los cambios físicos que el ser humano ha generado sobre la superficie del globo terrestre, los asentamientos rurales y urbanos, la cultura espiritual (los idiomas y la religión), el origen y la difusión de culturas y civilizaciones y la evaluación cultural del entorno, entre algunos tópicos relevantes (BOAS, 1.964). De manera general la geografía cultural explica las relaciones del hombre con su entorno físico, sin que importe el grado de modificación de acuerdo con las siguientes premisas:
1-. La dicotomía entre hombre y naturaleza.
2- La relación entre cultura y entorno.
Frente a estos dos enunciados pudiéramos preguntar ¿cual predomina? Y la respuesta correcta es, la unión de las dos. Preguntamos entonces, ¿por qué? sencillamente porque se considera al ser humano como parte de la naturaleza. Por esa razón, son el hombre, la cultura y el entorno, tratados como parte de una personalidad regional. Algunos sicólogos, sociólogos y antropólogos, señalan que las diversas manifestaciones culturales son el resultado de la inteligencia y la cultura. Cabe señalar cómo las oportunidades y los estímulos ambientales e históricos han permitido que los diferentes pueblos tengan un determinado desarrollo cultural, sin que con esta afirmación entremos en el grupo de los defensores del determinismo geográfico. “Durante siglos el hombre ha sido prisionero del clima, de la vegetación, de la población animal, de cierta agricultura, de un equilibrio general establecido lentamente y del cual no puede escapar, so pena de trastocarlo todo”. (BRAUDEL, 1.980).
Lo cierto es que sea cual fuere el grado de desarrollo cultural de los pueblos, ha facilitado que la especie humana florezca, se mantenga, logre “dominar la naturaleza” y no importando el lugar, se irradien saberes culturales que ayuden a otros (medicina, por ejemplo). Así las cosas, el folclor tradicional se manifiesta en un determinado país, en una región concreta, en un lugar particular, tiene su propia identidad cultural y características específicas, no requiere ser comercializado, pues él mismo se proyecta en el pueblo y se mantiene en el tiempo y en el espacio. Mientras tanto, la geografía cultural es manejada por especialistas en la materia y logra proponer hipótesis y leyes, plantear soluciones idealistas y en muchas ocasiones hasta se puede equivocar. Se podría afirmar que lo folclórico corresponde a lo local, mientras la geografía cultural se involucra con lo regional y lo global. Lo cierto es que estos dos campos explican lo que hace y piensa el ser humano de una manera real y concreta.
III- NACIONALISMO Y REGIONALISMO
1- El origen sociocultural de los nacionalismos y regionalismos: en muchos lugares del mundo se escuchan emisoras que difunden música popular y se ven programas de televisión que transmiten en horarios familiares, programas culturales sobre elementos folclóricos y fiestas populares regionales de cada País. Esas manifestaciones reafirman lo autóctono y lo tradicional. Es por ello que en nuestros días el término nacionalismo toma más importancia frente a la globalización, pues pareciera que con ésta, tendiera, a desaparecer toda concepción sobre el mundo dividido, pero en realidad, la globalización sectoriza el mundo hoy más que nunca. La nacionalidad no es otra cosa que el carácter y las condiciones peculiares y únicas que distinguen a un pueblo de los demás. Igualmente, ese mismo pueblo es bajo otra acepción, una nacionalidad. (TERRY and SCHMITTER, 1.991). Por eso, la nación es el producto de la nacionalidad previamente formada, consolidada y desarrollada que busca proyectarse.
Vale la pena profundizar en cuanto a la importancia del nacionalismo en el ámbito sociológico. La fase actual del Estado se define como la fórmula del Estado-Nacional. El término nación, a diferencia del Estado, es un concepto que pertenece, no al derecho, sino a la sociología, o mejor, a la etnología; el término nación es un derivado de gens, gignere que significa gente), y expresa, por lo tanto, un grupo proveniente de un tronco común: el índice más manifiesto de esta comunidad es la lengua. Poco a poco, a través de los movimientos y agitaciones de la historia, ha venido el Estado asentándose sobre la nación, en el sentido de una coincidencia de los límites del uno y de la otra. Una de las fuerzas ideales que han operado desde el siglo XIX y continúan operando hoy también, ha sido el principio de nacionalidad, entendido precisamente como aspiración a que cada nación tuviera su propio estado. Este concepto se encuentra estrechamente ligado al concepto de poder, “que corresponde a la capacidad humana, no simplemente para actuar, sino para actuar concertadamente: el poder nunca es propiedad de un individuo; pertenece a un grupo y sigue existiendo mientras que el grupo se mantenga unido. Cuando decimos de alguien que está en el poder, nos referimos realmente a que tiene un poder de cierto número de personas para actuar en su nombre. En el momento en que el grupo, del que el poder se ha originado desaparece, su poder también desaparece” (ARENDT, 1974)
Algunos historiadores definen el nacionalismo como “un sentimiento de identidad cultural común y de lealtad propia”. Los factores de mayor importancia para el nacionalismo son, en primer lugar la lengua, ya que une a las personas de habla común y separa a las que no pueden entenderse; en segundo lugar está la tradición histórica de unidad, entendida como el bagaje aprendido a lo largo del tiempo; y en tercer lugar, figura la religión, aunque no menos importante que la lengua. Si se aplica esta definición al imperio alemán, o al austriaco, se puede afirmar que el primero, en el siglo XIX tenía una lengua común, alcanzó su unificación y la conservó a pesar de serias divisiones religiosas, en cambio el imperio austriaco se dividió por la variedad de sus lenguas y por ir en contra de una larga tradición de unidad impuesta por la rigidez territorial de los Habsburgo. Los imperios que han tratado de consolidar varias naciones bajo su éjida, se han encontrado con la imposibilidad de fusionar las diversas nacionalidades aunque hayan fundido las naciones y ello ha sido factor determinante de su caída; asó ocurrió con los Asirios, Babilonios, Persas, Macedonios, Romanos y Carolingios (CERESOLE, 1.991).
2- El regionalismo: de manera breve abordaremos este tema, remitiéndonos al más reciente pensamiento sobre el carácter de la región frente a la globalización; pretendemos que los lectores desde ya entiendan los nuevos retos de los Estados frente a las capacidades de pequeños espacios con oportunidades y fortalezas particulares. Desde el punto de vista económico, los nuevos centros de crecimiento los constituyen las regiones y algunas son componentes de los Estados-Nación pero otras están más allá de las fronteras existentes. Se dice que el desarrollo continuo de la economía global terminará por socavar la Nación-Estado y favorecerá la región, concepto este que va en contravía con quienes han pregonado que un estado grande, centralizado, es la única vía para dirigir la política, la sociedad, la economía y la cultura (OHMAE, 2.005).
Todos los continentes enfrentan problemas étnicos y movimientos separatistas regionales. En Norteamérica encontramos el separatismo de Québec; en Europa, cada vez más las comunidades étnicas reclaman la autonomía y los hechos más recientes se ubican en Italia, Lombardía, Francia-vascos, corsos y bretones-, y Bélgica, sin olvidar a España- vascos y catalanes-, Gran Bretaña- irlandeses. Además, la importación de mano de obra extranjera ha provocado un clima de racismo y xenofobia contra diversas etnias en Alemania. Las ex repúblicas soviéticas, con más de 160 conflictos fronterizos, son tierra fértil para movimientos separatistas regionales, como los de Chechenia y Osetia, y de integración, como el de Alto Karabaj, cuestionando día a día las 23 fronteras preestablecidas.
En Asia existen conflictos viejos con los que ya estamos acostumbrados como los de China-Taiwán y Tíbet; la India-Sikhs y Kashmir- e Indonesia- Timor Oriental. El Medio Oriente vive problemas crónicos entre palestinos y judíos, entre fundamentalistas- en Túnez, Argelia, Arabia Saudita, Irán y Afganistán no árabes, entre sunnitas y shiítas, y al interior de cada uno de los propios grupos. En África del Sur, la minoría blanca conserva el poder económico mientras que las etnias negras permanecen al margen y el resto del continente se fracciona en conflictos étnicos tan atroces como los de Sudán-fundamentalista, la República Saharaui, el Congo, Ruanda y Burundi. En Oceanía existen innumerables islas cuya identidad no es respetada.
3- El origen político de los conflictos modernos: Anterior a la revolución francesa (1.789), la lealtad nacional se centraba en el monarca o la dinastía existente, limitando cualquier manifestación de nacionalismo a las clases reinantes; esto cambió cuando la Revolución Francesa dio origen a una clase nueva y más fuerte de nacionalismo, llevando a las masas a una participación más directa, convirtiendo el nacionalismo en una entidad con atributos religiosos que daría a sus ejércitos el calificativo de “casi invencibles”, como los ejércitos napoleónicos y posteriormente los revolucionarios de Latinoamérica que lucharon por su independencia en el siglo XIX.
Con estos nuevos sentimientos se crearon los estados europeos en los siglos XVIII y XIX, que afianzaron sus fronteras y vieron el nacimiento de imperios poderosos que posteriormente, en nombre de ese nacionalismo, pudieron con sus ejércitos y lejos de sus límites, extender su poder y dominio tanto político como territorial en una clara aplicación de la geopolítica. Y es que el mayor impulso para el nuevo imperialismo fue precisamente el nacionalismo, el cual expresaban extendiendo sus colores patrios sobre el mapa, factor que para algunos historiadores dejó de lado la variante económica. Se puede afirmar que está época (1.789-1.940) fue la más fructífera para la geopolítica por parte de los estados que luchaban por una hegemonía mundial.
El auge del nuevo imperialismo ocurrió después de la unificación de Italia y Alemania a mediados del siglo XIX y a comienzos del XX, durante un período en el cual, el nacionalismo estaba desarrollándose por toda Europa. Este nacionalismo se convirtió en una nueva batalla competitiva por el prestigio internacional entre las naciones de occidente, convirtiéndose en una medida de status para las naciones de primera y de segunda categoría dependiendo de su expansión imperial. Esas clasificaciones reforzaron las teorías de la geopolítica en cuanto a la importancia del poder global.
De allí en adelante, unos estados se denominaron económicos, nacionalistas, políticos o una mezcla de los tres, los cuales sometieron a otros con tal violencia que en ocasiones practicaron la estrategia de tierra arrasada, dando lugar al término “maldita geopolítica”, a la que culparon de los males causados por la expansión territorial de algunos estados con intenciones imperiales. Con Razón se afirma que “la construcción de otra mundialización, es decir, de otra forma de integración de las sociedades humanas en un conjunto que las supera al mismo tiempo que las valoriza, también depende, y en gran medida, del desenlace de las tensiones y de los conflictos en el seno de cada una de las sociedades (MARTELART, 2.003). Entre tanto las naciones nuevas de América, fueron sometidas “en nombre del amor a la cultura y la tradición”, pero en el fondo lo que interesaba era la imposición de nuevas formas de pensar, sin tener en cuenta que las tierras conquistadas pertenecían a sus ocupantes, quienes la respetaban y cuidaban. Enriquecen este tipo de explicaciones, las suministradas por historiadores que afirman que la humanidad empezó su diversificación cultural cuando los primeros Homo Sapiens se desplazaron por el mundo desde África Oriental. Tal vez desde esa época, el nacionalismo ya era el factor que más afianzaba la intención de imponer la cultura propia sobre la foránea.
La Posguerra Fría marcó una serie de cambios impactantes y la esperanza que el fin del régimen comunista induciría, de forma natural, a una nueva época de civilización, paz y prosperidad. Paralelamente reclamó mayor atención a los derechos humanos y la democracia en las condiciones menos propicias para su desarrollo por el derrumbe de autoridades centrales fuertes, crisis económica mundial, quejas históricas de todo tipo, brote de rivalidades étnicas y disputas fronterizas. Sin embargo, los derechos humanos y la democracia se ven seriamente cuestionados cuando se trata de minorías étnicas y movimientos separatistas o de reivindicación cultural o política, sobre todo, cuando la estabilidad mundial se ve alterada. El Tags: GEOPOLÌTICA DE HOY

