viernes, 08 de junio de 2007

GEOPOLÌTICA DEL NARCO-TRÁFICO

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Noticias. Sábado 15 de noviembre de 2003. Núm. 9654
Opinión


''Colombia libra una guerra que no es suya''

José Luis Cadena Montenegro,
politólogo por la Universidad de los Andes, examina la situación política que prevalece en su natal Colombia. Estima que mientras existan consumidores de droga y grandes productores de precursores químicos, será difícil terminar con el círculo vicioso de la narcoguerrilla. El entrevistado es politólogo, geógrafo, magister en planificación socioeconómica y oficial del Ejército de Colombia en retiro, y habla en exclusiva para NOTICIAS DE OAXACA.

Genaro RODRÍGUEZ NAVARRETE *

José Luis Cadena Montenegro, politólogo de la Universidad de los Andes de Colombia, examina la situación política que prevalece en su natal Colombia. Estima que mientras existan consumidores de droga y grandes productores de precursores químicos, será difícil terminar con el círculo vicioso de la narcoguerrilla, máxime cuando Estados Unidos no brinda los apoyos decisivos para erradicar el problema.

Cadena Montenegro, magíster en Planificación Socioeconómica de la Universidad Santo Tomás de Bogotá, reconoce la necesidad de reconstruir el aparato de justicia para combatir la impunidad y resalta, por otro lado, que los medios de comunicación “le fallaron a la sociedad en forma grave”, al tomar partido por la delincuencia.

-¿Hasta qué punto el Estado colombiano ha sido capaz de garantizar la seguridad de sus propios ciudadanos?

-Ese es un problema de vieja data y muy difícil de solucionar por ahora. La situación geográfica muy especial de Colombia, favorece el accionar de la delincuencia en todas sus modalidades y permite evadir la acción del Estado. Los colombianos estamos en manos de los criminales que atacan por todas partes y de manera indiscriminada. El monopolio legítimo de la fuerza se perdió hace mucho tiempo. La seguridad se privatizó y el Estado se desentendió de su obligación de proporcionar la seguridad de los ciudadanos. Se hacen grandes esfuerzos por ahora para salir adelante, pero ese es un túnel muy largo que dejaron varios gobernantes irresponsables e impreparados que cohonestaron con el crimen y la violencia, y que reinaron mientras los anarquistas gobernaron donde el Estado nunca estuvo presente.
-¿Qué opinión le merecen las voces que han afirmado que el Presidente Álvaro Uribe pretende “legalizar el terrorismo de Estado”, a través de la ley de alternatividad penal?

-Ese es el mayor dilema actual en Colombia, pues se trataría nada menos que de olvidar tantos y tan graves crímenes cometidos en contra de los colombianos del común, entre otros, trabajadores del campo, empleados, dirigentes políticos de bajo rango, sindicalistas, periodistas, religiosos, militares y policías, niños y ancianos que dormían tranquilos cuando sus humildes casas fueron blanco de ataques a mansalva y sin piedad, por criminales de las más bajas condiciones que se erigieron en defensores de un pueblo, al que masacran como no lo hicieron ni siquiera los asesinos que hoy figuran en la galería de los desalmados. La ley de alternatividad penal podría ser el colapso total de Colombia como Estado, pues de ahí en adelante, los criminales al ser perdonados, pasarían a ser el paradigma, y la impunidad, que ya es de las más altas en el mundo, sería la norma y no la excepción. Como consecuencia, habría que cambiar los códigos y meter a la cárcel a los que no han infringido la ley porque el derecho sería interpretado al contrario con la anuencia de los colombianos. Ahora bien, si de lo que se trata es de traer a la libertad a los secuestrados actualmente en poder de la delincuencia, un intercambio humanitario es suficiente. Eso ya se hizo en Colombia y funcionó. Es más, hoy en día es urgente que se libere a los militares y soldados que ya cumplieron cinco años en cautiverio.

-¿Se vislumbra alguna solución en el futuro inmediato que rompa con la espiral narco-guerrilla?-

La única solución posible es que los viciosos, depravados y miserables consumidores sean curados de sus taras, encarcelados por violadores de la ley o condenados a producir sus propios narcóticos en casa. Los colombianos estamos librando una guerra que no es nuestra. Los precursores químicos no se producen en Colombia pero si llegan sin ningún control internacional. Los consumidores están a miles de kilómetros de la pobre Colombia; pero somos nosotros quienes afrontamos las consecuencias de un lucrativo negocio que enriquece a criminales y sus socios en el exterior. El dinero producto del narcotráfico se convierte en armas y en paraísos terrenales de ignorantes que lo único que sueñan es con tener diez mujeres hermosas, una ametralladora junto a su cama y comprar todos los poderes con dinero mal oliente untado de sangre de los humildes pobladores de Colombia. Así las cosas, mientras existan consumidores de droga maldita y grandes productores de precursores químicos, el problema subsistirá porque ese negocio es más lucrativo que el del petróleo y ha servido para hacer la guerra en un pueblo que ni es consumidor ni tiene fábricas químicas ni recibe un peso por ese concepto para invertirlo en su gente, la mayoría necesitada y trabajadora.

Al evaluar el Plan Colombia, Cadena Montenegro sostuvo que los Estados Unidos proporcionan sólo una parte muy pequeña de lo que cuesta y costará al final tal estrategia. Dijo que “la relación es la misma de siempre: nos manda unos equipos usados y en algunos casos obsoletos y nos exigen luchar hasta entregar la vida por una causa que no es nuestra, porque la maldita droga nos se produce para los colombianos. Piden en extradición a los narcotraficantes colombianos, pero no nos envían a ninguno de los narcotraficantes de ellos que envenenan a la gente y tienen grandes capitales que lavan por todo el mundo”. En consecuencia, agregó que “los apoyos no son decisivos como para erradicar el problema de una vez por todas, pero además no se orientan a la eliminación de las verdaderas causas del problema. Colombia invierte y seguirá invirtiendo lo poco que le queda para encarar un compromiso que parece conjunto pero que en la realidad exige todo su esfuerzo económico y en vidas humanas como ningún otro país lo hizo antes”.

-¿Considera usted que Estados Unidos cooperará decididamente con Colombia en el combate a los precursores químicos para procesar drogas?

-Si no lo ha hecho anteriormente, creo que ahora menos, porque ellos piensan que el Plan Colombia es la solución y la responsabilidad se la han dejado a los colombianos. Si quisieran hacerlo, sería fácil para ellos. Es necesario controlar las industrias de química, los puertos marítimos, las rutas y trabajar con mucha inteligencia. Sólo ellos tienen los recursos, los medios y las facilidades. Además, saben cómo funciona la tecnología para reemplazar precursores en el sitio donde se emplean. Por eso es necesario atacar el problema en su origen; es decir, en los primeros pasos de una cadena criminal que empieza a nivel industrial y llega hasta los grandes bancos pasando por los laboratorios científicos.

-El Estatuto Antiterrorista que se discute en el Congreso de su país ¿podría contribuir al proceso de paz?

-Las Fuerzas Militares siempre se han quejado de la inexistencia de herramientas jurídicas que jueguen con la estrategia y la táctica. Es posible que lo que se esté buscando sea otro insumo para mejorar la eficiencia y eficacia del aparato militar, pero sólo en Colombia. Los productores de precursores químicos y los consumidores están tranquilos fuera del alcance de cualquier mecanismo de la justicia.

-¿Cómo interpretar la liberación de Carlos Arturo Velandia Jagua, alias “Felipe Torres”, portavoz del Ejército de Liberación Nacional (ELN), después de su detención el 24 de junio de 1994 y condenado a 20 años de prisión por rebelión y terrorismo?

-La legislación colombiana permite la excarcelación después de cumplirse la tercera parte de la pena. Creo que ese es el punto y ante las actuaciones de sus defensores la ley se está cumpliendo. Entiendo que el gobierno le ha propuesto al favorecido con esta acción, que trabaje como gestor de un proceso de paz con el ELN, pero leí las reacciones de ese movimiento en la prensa y se niegan rotundamente a esa solicitud. Es que en Colombia, y estas palabras no son mías, “los generales y los guerrilleros se mueren de viejos”. Existe una inmensa terquedad para luchar por la paz del país más hermoso del planeta, uno de los mejor dotados en riquezas naturales, con la gente más emprendedora, con las mujeres más lindas. Pero hay pocas personas que se sienten dueñas de ese productivo territorio que nos dejó Bolívar y de sus 45 millones de habitantes.

Entrevistado en la Ciudad de México al asistir a un congreso sobre drogas y violencia”, Cadena Montenegro también se refirió al referéndum que convocó el presidente Álvaro Uribe el pasado 25 de octubre. Al respecto señaló que “son varios aspectos que el gobierno ha pretendido introducir desde hace tiempo como normas para el futuro. Algunos son lógicos y racionales porque buscan corregir anomalías del sistema político actual. Otros en cambio afectan los ingresos de la población y la transforman en responsable de un hueco fiscal que hicieron los ineptos que manejaron el país en el pasado. Se pretende afianzar el monopolio bipartidista y recortar las aspiraciones de pequeños y nacientes movimientos políticos.

Hay grandes discusiones al respecto, pero el gobierno dice que así cumple con uno de los dos asuntos para los que fue elegido: reformar las costumbres políticas en Colombia. El otro consiste en proporcionar seguridad ajustando cuentas con la delincuencia organizada. Pero hasta ahora, lo cierto es que ninguno de los dos se ha cumplido” aseguró.

-¿Qué importancia podría tener una reforma al sistema judicial con el fin de brindar una justicia más eficaz, cuando es sabido que los juzgados, como ocurre también en México, operan en condiciones muy deplorables?

-La justicia es uno de nuestros principales problemas en Colombia. Todos los crímenes de lesa humanidad, los desfalcos al erario, la quiebra de grandes empresas, los magnicidios, los cohechos, y muchos delitos más han quedado impunes por variadas razones. Una de las principales es la politización del aparato judicial que continúa siendo un apéndice de los partidos y de los gamonales políticos que nombran funcionarios para cumplir con sus promesas electoreras. Ya se han hecho muchas reformas y las cosa cada vez son peores. Parece que Colombia es el país con mayor normatividad legal en el mundo, para todo existe una ley, pero ninguna se cumple. El Estado como responsable de administrar justicia cayó en banca rota hace mucho tiempo y ésta tal vez sea la razón para que algunos la ejecuten por su propia cuenta. Sólo en Colombia se da el caso de que, quienes dirigen la justicia al más alto nivel, se transforman en candidatos presidenciales, legisladores o embajadores. Los fiscales que investigan casos delicados que afectan a los responsables de graves delitos deben salir al exilio. Es necesario reconstruir el aparato de justicia en Colombia, adecuándolo a las necesidades nacionales y velando por su eficiencia y eficacia.

-¿Qué rutas prevé que seguirán las relaciones de Colombia con los países de América Latina y, en particular, con México?-

Colombia siempre ha mantenido las mejores relaciones con sus vecinos. Desgraciadamente, el problema del narcotráfico y sus tentáculos, en los últimos tiempos, ha deteriorado esa imagen. Pero lo lógico es que Colombia busque todo tipo de relaciones legales con miras a obtener la colaboración en todos los ámbitos para superar la grave crisis interna. El sistema internacional, hoy por hoy, es fundamental para la economía y para el desarrollo de los pueblos. Las viejas rencillas deben quedar atrás. México ha sido en todos los tiempos el mejor hermano de Colombia, dispuesto a participar en todos los procesos de paz anteriores y cumplidor de sus compromisos comerciales. Por su parte, Colombia, siempre ha tenido a México como uno de sus mejores socios y sus relaciones culturales, en especial, son permanentes y activas. Tal vez en Colombia, se escuchan más rancheras que en el propio México y su comunidad artística es siempre bien recibida. O si no, ¡pregúntenle a Vicente (Fernández) y a Alejandro (Fernández)!

-En el marco de esta complejidad, ¿cuál ha sido el papel de los medios de comunicación tomando en cuenta su responsabilidad frente a la sociedad?

-Ese es un problema muy grande. En Colombia los medios de comunicación tomaron partido y consideraron a los delincuentes como los salvadores. Eran comunes las entrevistas y las exaltaciones a los criminales. Los grandes medios en su afán por la “chiva periodística” se dividieron los actores del conflicto armado y lograron exclusividades. Incluso llegaron a proponer a personajes funestos en el país para que aparecieran como la figura del año. Hubo una gran irresponsabilidad en ese sentido hasta cuando la delincuencia armada asesinó a varios periodistas. Consciente o inconscientemente, en la última década, la delincuencia armada en Colombia contó con el apoyo de los medios de comunicación y estos se convirtieron en víctimas de su propio invento. Creo que hoy las cosas son distintas, pero los medios de comunicación le fallaron a la sociedad en forma grave.

* El autor de la entrevista estudió Ciencia Política en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM. Ha publicado en El Nacional, Impacto, etcétera, entre otros.
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Tags: DROGAS Y VIOLENCIA

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